La crónica
Bohemia tiene fama merecida por su cerdo ibérico y su tono desenfadado, y llegamos con curiosidad por ver cómo trasladaba esa personalidad al cachopo de ternera de su carta.
El resultado nos recordó más a un San Jacobo: filetes finos, un relleno discreto y un formato que se aleja de la generosidad y el grosor que identifican al cachopo tradicional. Bien frito y agradable, pero sin la contundencia que el nombre promete.
Lo decimos con aprecio por una cocina que en otros platos demuestra oficio: con una carne de más cuerpo y un relleno más presente, este cachopo podría estar a la altura del resto de la casa.
Una buena casa con un cachopo que aún busca su identidad.