La crónica
En Puerto Seco el cachopo llegó bien presentado y con una ración adecuada. La ejecución fue correcta: fritura limpia, temperatura justa y un conjunto fácil de comer.
Echamos en falta carácter. La carne resultó discreta en sabor y el relleno, bien proporcionado, no llegó a aportar ese contraste que convierte un buen plato en uno memorable. Las patatas, en la misma línea: cumplidoras.
Es una opción fiable para quien busca un cachopo sin riesgos. Con una carne de más presencia o un queso con más personalidad, el plato ganaría mucho recorrido.
Correcto y honesto, a la espera de un rasgo propio.