La crónica
Quotidiano nos sirvió el cachopo más completo del recorrido. La primera impresión fue la carne: filetes de ternera de sabor intenso, finos sin llegar a perder jugosidad, que sostienen el plato y no quedan escondidos tras el rebozado.
El jamón y el queso acompañan con mesura, aportando sal y untuosidad sin convertir el interior en una masa uniforme. El empanado, dorado y crujiente, llegó a la mesa sin exceso de aceite, y las patatas cumplieron con dignidad su papel de compañía.
Con un precio de 30 €, es una pieza para compartir que justifica su coste por calidad de materia prima y ejecución. Si hubiera que pedir algo más, sería una guarnición con un punto más de personalidad, a la altura del protagonista.
La referencia de la ruta: un cachopo donde la carne manda.