La crónica
La Bistrológica propone una de las cartas más curiosas del recorrido. Hay influencias contemporáneas, guiños asiáticos y una base ibérica reconocible: de la vieira con alioli oriental al sashimi con miso, pasando por las croquetas de lava ibérica.
El cochinillo ibérico deshuesado con raviolis de manzana ácida resume bien su lenguaje: técnica, contraste y voluntad de firma. Cuando el plato se concentra en dos o tres ideas, el resultado es preciso y memorable; cuando se acumulan recursos, el producto pierde algo de voz.
La visita deja interés y ganas de volver. Una edición más exigente de algunos acompañamientos reforzaría la claridad de una cocina con personalidad y evidente ambición.
Creatividad con fundamento y varios platos capaces de permanecer en la memoria.